lunes, 30 de junio de 2008

caminos malabaristas


¿No es la elección del camino un juego malabar?

Empiezas eligiendo uno de tantos, y vas probando... a veces no será el que más te guste, y solo debas dar un paso atrás y volver a elegir.

Otras veces parecerá que es el bueno, pero cientos de veces se te caerá todo al suelo, y... ¿qué hacer? ¿seguir caminando, o... ¿dar la vuelta y empezar de nuevo?

Ya te dijeron que ese no parecía bueno... Si estas seguro de tu elección, deberias escuchar igualmente? Sólo escuchar, u obedecer?

Aparecerán muchas vías alternativas, caminitos de tierra nuevos, pero... ¿qué haces?¿ sigues, o pruebas algún sendero que igual te descubre algo maravilloso, como un barranco infranqueable?

Vendrá gente que eligió mejor, que sabrá mucho más...
¿y si fracasas en tu elección? ¿No sería más facil seguirlos y copiar su éxito? Si se te caen demasiadas veces... puede que no sea tan mala idea esperar a que llegue un mapa que indique la via directa...o...¿ arriesgas, entrenas, y te creces con confianza...?

¿Al fin y al cabo, es la vía directa la mejor?... a veces es divertido encontrar que lo que parecía un error, puede ser interesante y aleccionador...

Sea como fuere, da igual lo que elijas...porque seguro que te equivocarás y te arrepentirás siempre... o no?

Es dificil aprender a hacer malabares, hay que entrenar, y agacharte a recoger mil veces todo lo que se cae... ¿pero no merece la pena? ¿por el día en que aprendas un giro nuevo?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta la foto. y me gusta lo que has escrito para acompañarla...

Me debes otra cerveza, has perdido la apuesta!!

Un beso

Sergio

David Puente dijo...

Se aprende mas de los errores que de los aciertos!!!!
Me gusta como piensas.

Un beso Oli.
David

Vive Malabar dijo...

Sergio:
Gracias... y soy buena perdedora, así que cumpliré, pero aún no tengo claro haber perdido.

David:
Cuánta razón tienes!!! Joo, muchas gracias, por dejar tus comentarios, por estar ahí!
A ver si nos vemos pronto. Septiembre: qdd en Valencia, no lo olvides!!!

olimpo dijo...

pues bienvenida seas!!! el Perú tiene de todo un poco así que para las personas que disfrutamos haciendo fotos, así como tu y yo, nos pasaríamos años recorriendolo, saludos.

luis calle dijo...

es cierto que tropezando se aprende a andar y que nuestros tropiezos (errores) no son más que parones donde podemos rectificar y retomar la senda correcta, pero... ya lo decía Antonio Machado: "Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar"
Seguir una estela u otra la del aparente exito de otro, puede que nos sea mejor que seguir la estela de nuestro propio fracaso, pero...
quién sabe cual será realmente la correcta? y en todo caso... Qué encontraremos al otro lado de esa estela?
un saludo, Malabar

SERGIO HUGUET GASPAR dijo...

Me gusta la idea de J.P. Sartre cuando dice que "estamos condenados a ser libres". Ciertamente es una condena, pues en el acto mismo de la elección mueren el resto de alternativas, de posibles caminos a transitar. Pero es este acto de valentía y arrojo existencial, asumir la libertad personal, el que le da sentido a la vida; es ese riesgo de vivir asumiendo que somos los constructores últimos de nuestro destino, lo que le aporta, en mi opinión, lasal a la vida.

Un saludo guapa.

P.D. La foto bonita. El camino... el camino prefiero el que señala Luis, el de Machado, "son tus huellas el camino y nada más", está bien eso de construirlo sobre la marcha.

Vive Malabar dijo...

Olimpo: Este verano complicado lo de Perú... pero el próximo... es una buena , muy buena opción. Sólo si me recomiendas lo más autético.

Luís:
Me encanta Machado, por su historia, por sus esscritos... Y la canción de Serrat versionando a Machado... ha sonado mientras leía tu comentario.
Gracias por volver Luis.

Sergio: a veces resulta dificil elegir, pero me gusta hacerlo, intento hacerlo. Da miedo esa frase de Sartre, pero es tan cierta...
Gracias de nuevo por venir a "verme"

Con un par de Sensores dijo...

De malabares se bien poco. Ya sabes que no es mi estilo ni mi filosofía. De lo que sí que se es de sortilegios (de los que otros hacen, claro).

Del error se aprende, por supuesto. Pero del propio. No del ajeno. Del ajeno lo único que sacas es resentimiento cuando te condujo al barranco infranqueable del que hablabas. Y más cuando te prometieron que el camino llegaba a un maravilloso lugar.

En ocasiones no somos más que juguetes en manos de desalmados. Y sis saber por qué, seguimos confiando en ellos.

Te ofrezco mi mano para que nos desplomemos juntas en el abismo del desconcierto.